Sunday, April 09, 2006

ARTE POSTAL Y COMPROMISO SOCIAL

En el arte postal se dan innumerables técnicas, la intervención, el collage, el fotomontaje…, es un medio de expresión que es un pegado de readies-made, post producción si se quiere en términos más contemporáneos. Una manera de interpelar que nace desde el momento en que un artista o creativo desea expresarse y hacerlo con un lenguaje propio intercambiando mensajes que buscan la complicidad del receptor en la exploración de nuevas claves comunicativas. Es en la década de los 60 cuando el mailart adquiere la dimensión actual como forma artística ―aunque su primera inspiración se encuentre en el dadaísmo―, en un proceso que inicia Ray Jonson con su conocido copy and pass y que culmina con unas reglas internas no escritas pero sí aceptadas explícitamente de no comercialización, no selección, no censura, en definitiva, unas reglas que defienden la expresión profundamente libre y profundamente humanista, esto último apela inequívocamente a la responsabilidad ética. En el arte correo se ejemplifica el fenómeno del don en un juego de trueque que tiene que ver con la reciprocidad y no con la mercantilización de la cosa artística. Se trata, por tanto, de una postura dentro del arte que rompe con todos los esquemas de mitificación y entronamiento del artista para dar paso a la potencialización de la creatividad como característica innata de todo ser humano.

En un escrito realizado en memoria de Edgardo Antonio Vigo en diciembre de 2003 que llevaba por título “Arte postal y compromiso social”, Salvador Benincasa (Valdor), comienza con una descripción de lo que el arte postal es para pasar seguidamente a un análisis sobre este fenómeno artístico y su relación con “el mundo”: El Arte correo no ha podido evitar cierta especulación descontrolada, pero no debe claudicar al asco que le produce el objeto comercializado. El Arte Correo es un sentimiento íntimo, pero no debe dormirse en el “mío” porque al viajar es “nuestro”. Por eso el Arte Correo nació generando ese “espacio muy particular, tan atípico y diferente” en el cual “la acción”, “el hecho” y “el acto” han hecho piña en torno a un solo concepto, el de “libertad” en el más amplio sentido de la palabra, libertad material, libertad de forma, libertad psicológica, libertad por presentarse desnudo “tal como se es” sin protocolo ni etiquetas. Una libertad entendida en la co-participación y no en la in-diferencia. Una libertad de sí mismo en cuanto a no apego a los vicios de la sociedad, poder, fama, dinero. Libertad para decir ¡no! al consumismo.

Esta exposición concebida por Antonio Moreno es un pequeño homenaje a Salva/Valdor, en el umbral de un nuevo decenio en su vida. Y lo es no sólo por su labor artística indiscutible sino además por saber dar, por saber darse, como sólo un ser humano entiende que debe.

Javi González, febrero de 2006